Hay que decirlo de una vez por todas: en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires se está perpetrando, lenta pero inexorablemente, un vaciamiento laboral.
¿Qué queremos decir con esto? Simple: que sin prisa pero sin pausa nos van quitando lo poco que tenemos y dejan nuestra estabilidad colgada de un hilo.
Porque primero nos quitan las herramientas; luego nos arrebatan las obras para luego obligarnos a escuchar que los trabajadores estatales somos ineptos y que la burocracia genera gastos superfluos y todos los versos y zonceras –como diría el maestro Jauretche- que nos podamos imaginar. Y las que no también.
Se dice, por ejemplo, que obras que pueden ser realizadas por Administración no son realizables por falta de capacidad operativa. Entonces ¿qué hacemos?. Contratan empresas privadas para que el negocio sea más jugoso. Pero así, los municipales perdemos doble.
Los municipales perdemos por ser ciudadanos porteños y pagar impuestos más caros. Y perdemos como trabajadores porque nos dejan con las manos vacías.
En pocas palabras, primero nos quitan las obligaciones para luego quedarse con nuestros derechos.
La pregunta es y seguirá haciendo ¿qué hacemos? ¿nos quedamos de brazos cruzados, mientras ellos siguen avanzando con su proyecto o nos unimos para dar batalla?
Y, es obvio, no se lo vamos a permitir. Pero…
Cuando uno ve que todo se ha detenido. Cuando nada hay para hacer. Entonces parece que estar con los brazos cruzados es lo normal. Pero lo cierto es que esto quizás sea más de un presagio de lo que pueda suceder.
Porque, con qué argumento podemos exigir algo cuando no damos nada a cambio. Tenemos que buscar la manera de generar trabajo exigiendo la apertura de esa fuente de la cual podamos beber.
Tenemos que pelearla, teniendo en claro que esa pelea es política –y a no tenerle miedo al término- y la pelea política se la gana en las urnas comprometiéndose hasta los tuétanos con un proyecto que renueve y traiga aire fresco a la ciudad.
Un proyecto que no venga enviciado de origen ni con soluciones prefabricadas para las fotos de campaña.
Un proyecto que, al mismo tiempo, se sume a un proyecto más grande, un proyecto nacional que destierre de una vez y para siempre la fatídica política neoliberal del menemismo en los ’90.
Un proyecto de ciudad que incluya a los laburantes en general y, muy especialmente, a los laburantes de la ciudad porque somos nosotros los que movemos las palancas del desarrollo, la producción y los servicios en nuestra querida Buenos Aires.
Porque, sin lugar a dudas, los municipales tenemos grabada en el alma aquella verdad sin vueltas que gritaba con su voz ronca nuestra fundadora y compañera Haydée Bello: con los trabajadores todo, sin los trabajadores nada.
Por eso, compañeras y compañeros, ante el vaciamiento laboral que padecemos; ante la precarización y los contratos basura; ante los salarios morfados por una inflación galopante; ante las propuestas de mano dura y gatillo fácil; ante las políticas de privatización que ven a la ciudad como una empresa más y no como el espacio vital que es… Ante todo eso, compañeras y compañeros, no podemos dudar ante esta nueva alternativa que la historia nos presenta el próximo 3 de junio.
Nosotros conocemos desde adentro cómo es la verdadera historia en la ciudad de Buenos Aires. Por eso no nos pueden llevar de las narices los que se creen que una elección se gana con frases ocurrentes o fotografiándose con una nenita de la villa para hacer campaña.
Cada uno de nosotros sabe muy bien a quién elegir. Pero no es nuestra función, desde este auténtico Movimiento Verde Auténtico, ponerle nombre a tu voto.
Por eso, elijas a quien elijas, sí sabemos, lo que tenemos real conciencia es que antes y después de estas elecciones somos trabajadores. Tenemos claro que el sindicato único es nuestro norte.
Sino, nos van a seguir jodiendo con el vaciamiento laboral y como ya lo dijimos en otras oportunidades: hoy nos quitan el trabajo, mañana nos quitarán el salario.